¿Pena de
Muerte en México? Desde hace ya bastante
tiempo han venido ocurriendo diferentes hechos delictivos en nuestro México que han ocupado las primeras
planas de periódicos y bastantes horas de radio y televisión. Son
acontecimientos bastante desagradables y censurables, que causan una
justificada indignación y un amargo sentimiento de impotencia en la mayoría de
quienes nos enteramos de ellos. A principios de Agosto de
este 2008, se hizo publica la trágica muerte de Fernando Marti, hijo del empresario del mismo apellido, tras un
secuestro de dos meses y la entrega de un rescate aun no hecho publico. Este
caso recibió amplia difusión por la importancia del padre del menor. Pero igual
de trágico y aun menos explicable es el caso donde un niño de 5 años de edad fue muerto
por un asaltante en un autobús en la carretera a Pachuca. Parece que nadie estuviese a salvo de estos
hechos, como en el caso de la familia
asesinada cercana al secretario de agricultura, quienes fueron victimas de el secuestro de uno de sus integrantes y posterior
extorsión, por los perpetradores de ese secuestro. La indignación y la
impotencia que estos actos de brutalidad generan crean rápidamente un clima de
temor en la sociedad, que hace aflorar la irracionalidad que todos llevamos
dentro. Una compañera de trabajo, llego comentando “para los violadores y asesinos,
pena de muerte, estoy a favor”. Esta frase se repite en reuniones y
conversaciones de café, y cada vez que hay un evento o una serie de eventos
como los mencionados, se reaviva este tema. Ciertos políticos de inmediato
empiezan a promover esta postura mas por ganancia de
capital político que por genuino interés en la justicia. Y esas declaraciones encendidas,
hacen eco de la vox populi.
Esa voz que se guía mas por el instinto tribal de venganza,
que por una racional búsqueda de justicia. Todo esto pasa cuando
acabo de leer un muy interesante libro del conocido autor John
Grisham llamado “El
proyecto Williamson”. Aunque Grisham
es novelista, este libro es una muy amena pero perturbadora narración de un
hecho real. En 1982 una joven de 21 años de edad, fue brutalmente violada y
asesinada en el pequeño poblado de Ada en el
estado de Oklahoma, EU. La ineficacia de la policía aunada a una sarta de
corruptelas y complicidades llevo a la detención e injusto encarcelamiento de
Ron Williamson, un hombre que paso 12 años en el
llamado corredor de la muerte hasta que 5 días previos a su ejecución, sus
abogados lograron probar su inocencia.
Cuando leía este libro, no
pude dejar de recordar el reciente caso de la discoteca News
Divine y el encarcelamiento de Guillermo
Zayas , ex mando de la malograda policía
unificada del DF (UNIPOL). No es que
piense que Zayas es inocente. Cometió negligencia y
esto causo la muerte de jóvenes cuya única culpa era estar en un antro
celebrando un fin de cursos siendo “corrompidos” por el dueño del lugar. Pero
esa negligencia es involuntaria, tal como un medico pronuncio en su defensa en
un juicio por impericia “nadie en su juicio se levanta una mañana con la
intención de matar a su paciente” . Parafraseando, no
creo que Zayas se haya levantado ese dia con el plan de apretujar y matar a esos jóvenes. Y para
calmar a la masa enardecida, el jefe policial fue acusado de Homicidio Doloso,
no imprudencial, por el simple hecho de que el
primero no alcanza fianza y el segundo si. Y para el populacho, el que salio
bajo fianza ya se pelo. Pero ¿y si la masa irracional quiere mas? La pena de
muerte podría aplicarse en este caso ¿no?
¿Un mexicano en México,
tiene garantías de un juicio justo? Veamos las cárceles llenas de inocentes y
las calles llenas de culpables. Volteemos al norte para ver el resultado de la
pena de muerte. Más alla de su muy discutida
eficacia, veamos los riesgos de ejecutar a un inocente. ¿Vale la pena el
riesgo? ¿Seria operativa en México? NOTICIAS Y ACTUALIZACIONES SOBRE PENA DE MUERTE



LA PENA DE MUERTE ENTRA EN CRISIS...
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